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El Real Madrid vivió una de esas noches europeas mágicas que sirven como bálsamo tras semanas de tensión. El conjunto blanco no solo goleó al Mónaco, sino que logró tres objetivos vitales: sumar puntos clave en la Champions League, mejorar su diferencia de goles y, sobre todo, recuperar el cariño de una afición que venía de pitar al equipo el fin de semana pasado.

Bajo la dirección de Álvaro Arbeloa, quien parece haber devuelto la armonía al vestuario, el equipo mostró una intensidad distinta. Kylian Mbappé fue el encargado de abrir el camino con un doblete ante su exequipo, reafirmando su rol como el líder indiscutible del proyecto. Sin embargo, el momento de la noche lo protagonizó Vinicius Jr., quien tras marcar un golazo y dar dos asistencias, corrió a abrazar a Arbeloa en el banquillo, un gesto que muchos interpretaron como un mensaje sobre la renovada comunión entre el plantel y el cuerpo técnico.


Las claves de la victoria blanca

Más allá del marcador, el partido dejó varias notas positivas para el madridismo:

  • El brillo de Mastantuono: El joven talento argentino dio muestras de su calidad y visión de juego en el mediocampo.
  • La polivalencia de Camavinga: Volvió a cumplir con creces en el lateral izquierdo, demostrando ser el “comodín” de lujo.
  • Bellingham y su festejo: Jude marcó y celebró con un gesto curioso (simulando beber), contagiando alegría a la grada.
  • Regresos esperados: Dani Carvajal volvió a tener minutos tras su lesión, una noticia fundamental para la solidez defensiva del equipo.

La entrega del equipo fue total, evidenciando que la conexión con el nuevo cuerpo técnico ha inyectado una motivación extra que no se percibía en la etapa anterior. Con este resultado, el Madrid endereza su rumbo en Europa y apacigua las aguas en Chamartín.

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