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La FIFA ha sancionado históricamente a más de 16 países por violaciones a los derechos humanos o conflictos bélicos, entre ellos Rusia, Sudáfrica, Alemania y Yugoslavia. Sin embargo, su actual silencio ante el genocidio cometido por Israel en la franja de Gaza ha desatado cuestionamientos sobre la coherencia de su política de defensa de la paz y los derechos humanos.

“El futbol no puede resolver problemas geopolíticos”, respondió Gianni Infantino, presidente del organismo, ante las presiones para sancionar a Israel por los ataques en territorio palestino. La frase, aparentemente neutral, fue interpretada como una postura de no intervención, contrastante con la decisión de suspender a Rusia en 2022 por la invasión a Ucrania.

Para Alberto Ugarte, maestro en Relaciones Internacionales y profesor del Tecnológico de Monterrey, la omisión de la FIFA la coloca en un terreno ético cuestionable. “Pasará a la historia como un organismo que no fue transparente y que hoy es cómplice por no sancionar a Israel. En el tema moral quedarán mucho a deber”, afirmó.

Ugarte recordó que el artículo 4 de los estatutos de la FIFA prohíbe cualquier forma de discriminación, lo que convierte al organismo en un actor con responsabilidad activa ante violaciones a los derechos humanos. “El caso de Gaza demuestra cómo la FIFA muchas veces elige el silencio o la conveniencia antes que la coherencia”, añadió.

Entre los antecedentes más notorios, la FIFA suspendió a Sudáfrica entre 1976 y 1991 por el régimen del apartheid, sistema de segregación racial que violaba los principios del organismo. “El apartheid guarda similitudes con lo que sucede hoy entre Israel y Palestina. En aquel tiempo se argumentó que separar poblaciones por motivos religiosos o étnicos era una violación directa al estatuto 4”, explicó el académico.

Además de Rusia y Sudáfrica, Alemania y Japón fueron excluidos del Mundial de 1950 tras la Segunda Guerra Mundial, y la antigua Yugoslavia fue sancionada en 1992 durante el conflicto de los Balcanes. A diferencia de esos episodios, la FIFA hoy ha limitado su respuesta a un llamado genérico por la paz, pese a los exhortos de expertos de la ONU para tomar medidas concretas frente a Israel.

Figuras del futbol como Pep Guardiola y clubes europeos como el Athletic de Bilbao han manifestado públicamente su apoyo a Palestina, mientras que algunos miembros de la UEFA propusieron sanciones a Israel. Sin embargo, la discusión fue aplazada y la selección israelí participó en las eliminatorias rumbo al Mundial 2026, del cual Estados Unidos, aliado histórico de Israel, será sede principal junto a México y Canadá.

“El apoyo político y financiero de Estados Unidos a Israel ha sido clave para entender la postura de la FIFA. El interés económico ha prevalecido sobre cualquier principio ético”, subrayó Ugarte.

Infantino, cercano al presidente Donald Trump, fue incluso el único dirigente deportivo presente en la firma del acuerdo de paz entre Israel y Hamas en Egipto, lo que generó nuevas críticas sobre su papel político.

El Comité Olímpico Internacional (COI), por su parte, tampoco ha fijado una postura directa sobre el conflicto. “El COI realiza acciones humanitarias, pero sigue debiendo en materia moral y de equidad global”, concluyó el académico.

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