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Chivas dejó escapar el pase a los cuartos de final del Apertura 2025 en una noche que tuvo todos los matices del drama, desde el resurgimiento inesperado de Cade Cowell hasta la pifia de un histórico como Javier Chicharito Hernández. El equipo rojiblanco cayó 3-2 ante Cruz Azul en un Olímpico Universitario lleno, vibrante y dividido, donde la presión, los errores y el empuje juvenil inclinaron finalmente la balanza hacia un conjunto celeste que sufrió, pero que supo ser más contundente en los momentos decisivos. Ahora, La Máquina buscará el boleto a la final enfrentando a Tigres, mientras Toluca y Monterrey definirán la otra serie.

La noche comenzó a todo ritmo. Chivas, aún resentido por la baja de Armando “Hormiga” González, debió recurrir a una alineación improvisada con Cowell como titular, un movimiento que en su momento pareció un acto de necesidad más que de convicción. Pero el mexicoestadounidense necesitó apenas ocho minutos para reivindicarse: ganó un salto limpio ante Rotondi y definió de volea tras un envío de Efraín Álvarez, encendiendo un estadio en el que la afición rojiblanca se hizo sentir incluso más que la local. Ese golpe temprano alimentó la esperanza de un equipo que venía de semanas irregulares y que necesitaba un impulso emocional.

La respuesta de Cruz Azul llegó casi de inmediato. Jeremy Márquez, una de las cartas jóvenes más estimulantes del club, se filtró por la banda derecha y sirvió un centro preciso a Gabriel “Toro” Fernández, que definió con potencia, desatando la réplica de una afición celeste que entró al partido con dudas, pero que no tardó en entender que su equipo tenía con qué competir. En las gradas, el ambiente crecía entre provocaciones cruzadas: desde el “sin estadio” lanzado por los rojiblancos hasta el “sin liguilla” con que los locales respondían a cada intento de dominio tapatío.

El partido transcurría con un ritmo vertiginoso cuando Chivas recuperó la ventaja. Efraín Álvarez volvió a quebrar la línea defensiva celeste y su centro encontró a Cowell, que esta vez asistió con calma para que Bryan González empujara el balón con sutileza. Guadalajara parecía haber encontrado una fórmula ofensiva consistente, sostenida por la movilidad de Álvarez y la frescura de Cowell, mientras Cruz Azul se veía obligado a recomponer desde la banca con Nicolás Larcamón enviando a Ángel Sepúlveda en busca de un revulsivo.

El empate llegó en el momento en que Chivas parecía más confiado. Márquez, otra vez protagonista, aprovechó un rebote para volver a encender al equipo y al estadio, reafirmando la personalidad con la que Cruz Azul transitó un partido lleno de espasmos. Lo que vino después sería el capítulo más amargo de la noche para el Guadalajara. Chicharito Hernández, recibido entre ovaciones y dudas, encontró la red en una jugada invalidada por fuera de lugar que alimentó momentáneamente la ilusión. Sin embargo, al minuto 85 falló un penalti que pudo haber cambiado el destino del equipo. Su error detonó burlas desde la tribuna celeste, que coreó “Chichabuelo” mientras la eliminación se consumaba en cámara lenta.

Con el ánimo de Chivas caído y la presión acumulada del cronómetro, Cruz Azul encontró el golpe final en el tiempo añadido. Carlos Rodríguez, frío y técnico, resolvió con un globito dentro del área al 90+6, un gesto sutil que puso punto final a una noche turbulenta y aseguró el pase celeste a la siguiente ronda. Entre sufrimiento y determinación, La Máquina salió del estadio acompañada por el rugido de su afición, mientras Chivas regresó al vestidor cargando una eliminación marcada por oportunidades desperdiciadas y decisiones que no alcanzaron.

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