Donald Trump afirmó este martes que varios aliados en Medio Oriente están dispuestos a enviar tropas a la Franja de Gaza para «poner en orden a Hamas» si el movimiento palestino no cumple con un plan de paz, declaraciones que elevan la tensión diplomática en un momento de intensas gestiones en la región. El expresidente y candidato publicó el mensaje en su plataforma Truth Social en plena visita del vicepresidente JD Vance a Israel, y en paralelo a las labores de dos enviados especiales designados por la administración para apuntalar el acuerdo tras recientes enfrentamientos.
En su publicación, Trump aseguró que «muchos de nuestros ahora grandes aliados en Medio Oriente, y áreas alrededor, me han informado explícita y claramente, con gran entusiasmo, que acogerían con agrado la oportunidad, a solicitud mía, de entrar en Gaza con una gran fuerza para ‘poner en orden a Hamas’ si continúa actuando mal». Matizó su tono con un aviso: «¡Todavía no!… Todavía hay esperanza de que Hamas haga lo correcto. Si no lo hacen, el fin de Hamas será rápido, furioso y brutal!».
La propuesta —una lista pública de países potencialmente dispuestos a intervenir bajo solicitud estadounidense— plantea interrogantes sobre la legalidad y la logística de una operación multinacional en territorio palestino, así como sobre las reacciones que podrían suscitar en actores regionales y en organismos internacionales. Analistas y diplomáticos consultados en ocasiones previas han advertido que cualquier despliegue militar en Gaza requeriría mandatos claros, reglas de compromiso y cooperación con actores locales para evitar una escalada mayor y daños colaterales sobre la población civil.
La publicación llega en un momento delicado: el vicepresidente Vance se encuentra en Israel para mostrar respaldo político, mientras los enviados especiales trabajan en un plan de paz que ya enfrenta resistencia y desconfianza en distintas capitales. Que un dirigente político estadounidense publique la posibilidad de solicitar tropas aliadas —y declare públicamente el entusiasmo de esos aliados por intervenir— podría complicar las conversaciones y endurecer posturas tanto entre aliados como entre adversarios.
En Washington, una propuesta de intervención externa suele atravesar filtros políticos y legales: la autorización para enviar fuerzas de combate normalmente requiere aprobación legislativa si se trata de tropas estadounidenses, y cualquier coalición internacional exige acuerdos bilaterales o multilaterales que definan objetivos y mandatos. En el terreno diplomático, además, la sola mención de una operación militar multinacional en Gaza puede tensar relaciones con países que defienden soluciones más centradas en la diplomacia o en la mediación humanitaria.
Trump colocó la posibilidad sobre la mesa en términos enfáticos, reforzando su narrativa de mano dura: «el fin de Hamas será rápido, furioso y brutal», escribió. La reacción de gobiernos aliados, organismos internacionales y actores regionales será determinante en los próximos días para calibrar si la declaración queda en retórica política o si, por el contrario, se transforma en una presión concreta que modifique el curso de las negociaciones en Medio Oriente.



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