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Claudia Sheinbaum cuestionó con dureza la intención del vocero panista Jorge Triana de viajar a Washington para presentar una denuncia contra el gobierno mexicano, a partir de los incidentes ocurridos durante la denominada marcha de la “Generación Z” del 15 de noviembre. La presidenta calificó la decisión como un intento de intervención extranjera y pidió a la ciudadanía evaluar el significado político de que un dirigente opositor recurra a otro país para plantear sus acusaciones.

En su conferencia matutina, Sheinbaum ironizó sobre la elección de destino de Triana y sostuvo que ningún mexicano debería acudir a una potencia extranjera para denunciar a su propio país. Cuestionó “qué mexicana o mexicano va a denunciar a otro país, a Washington en particular”, y planteó que quienes promovieron la marcha, más que representar a jóvenes inconformes, responden a grupos opositores que buscan desacreditar al gobierno. Aseguró además que los hechos de violencia registrados aquel día no fueron detonados por jóvenes, sino por adultos identificados con el PAN.

La mandataria insistió en que el episodio debe discutirse en clave de soberanía, un concepto que ha retomado reiteradamente desde su discurso del 20 de noviembre, cuando señaló que el injerencismo no es nuevo y que, históricamente, “los conservadores” han sido quienes convocan a potencias extranjeras a intervenir en los asuntos internos del país. Según dijo, la visita de Triana a Estados Unidos se inscribe en esa misma tradición política.

Ante los señalamientos del PAN, que asegura que su intención es “denunciar” el presunto uso excesivo de fuerza contra los manifestantes el 15 de noviembre, Sheinbaum llamó al público a cuestionar por qué un legislador decide acudir al extranjero en lugar de recurrir a las instancias nacionales. “¿Aquí tiene cerrados los medios de comunicación o qué?”, preguntó. Recordó que los artículos 39 y 40 de la Constitución consagran el principio de soberanía y reiteró que la violencia de aquella jornada debe investigarse a fondo, pues el Congreso capitalino ya ha apuntado a figuras panistas como posibles responsables de haberla promovido.

Mientras avanza la indagatoria, la presidenta sostiene que la libertad de expresión está garantizada, pero subrayó que no avalará actos violentos disfrazados de movilizaciones ciudadanas. Su mensaje, dirigido tanto a sus opositores como a la opinión pública, buscó dejar marcada la frontera entre el disenso político legítimo y lo que considera una estrategia de confrontación que busca apoyo más allá de las fronteras nacionales.

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