La FIFA envió un mensaje directo a Donald Trump tras sus declaraciones sobre una posible reubicación de partidos del Mundial 2026 en caso de que algunas ciudades anfitrionas fueran consideradas “no seguras”. El vicepresidente del organismo, Víctor Montagliani, recordó que es la FIFA y no los gobiernos la única autoridad que puede decidir las sedes del certamen. “Es un torneo de la FIFA, es jurisdicción de la FIFA y ella es quien toma esas decisiones”, afirmó el dirigente canadiense durante un acto en Londres.
Las palabras del mandatario estadounidense, quien advirtió que podría mover encuentros si urbes como Los Ángeles —donde están programados ocho juegos— resultaban “peligrosas”, encendieron la polémica en un contexto en el que ha desplegado tropas de la Guardia Nacional en varias ciudades gobernadas por demócratas. Montagliani, también presidente de la Concacaf, subrayó que el futbol “es más grande que cualquier debate político actual” y sobrevivirá a mandatarios y gobiernos. Hasta ahora, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, cercano a Trump y frecuente visitante de la Casa Blanca, no se ha pronunciado públicamente.
Mientras tanto, el organismo rector del balompié mundial esquivó abordar el tema más sensible: la posible sanción a Israel por el genocidio en Palestina. Según The Independent, la discusión sobre una prohibición no figura en la agenda de la reunión del Consejo de la FIFA de esta semana en Zúrich. Fuentes del medio apuntan a que Infantino busca evitar un roce político con Washington antes del Mundial, pese a las crecientes presiones de federaciones como las de Noruega y Turquía, así como de una Comisión de Investigación de la ONU que concluyó que Israel cometió genocidio en Gaza.
La Asociación Palestina de Futbol presentó en abril de 2024 la solicitud formal de sanciones, pero la FIFA ha aplazado una votación en repetidas ocasiones. En paralelo, directivos de la UEFA habían considerado convocar una reunión de emergencia para evaluar la suspensión de Israel, aunque la cita fue pospuesta mientras Trump intenta impulsar un acuerdo político en Medio Oriente.



